Hoy hace justo 365 días que dejé de beber. No sé si soy alcohólico pero mi relación con el alcohol era tóxica y estaba minando mi vida. Los problemas se escondían tras la bebida, su consumo comenzaba anestesiándome y acababa con el efecto contrario, sacando lo peor de mí: odio, impotencia, rabia, egocentrismo… lo peor del ser humano se representaba en mi persona tras una jornada bañada en cerveza, que es lo que principalmente bebía. Un día hubo algo que me motivó para salir de esa espiral destructiva y en ello estoy desde hace un año.
Lo tengo claro, ni una gota nunca más, no quiero recuperar ninguna relación con esa droga, he descubierto que el alcohol nunca me proporcionó nada bueno, todo fue un puro maquillaje.
Descubre más desde DE NÁUFRAGO A NAVEGANTE
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
