Buenos días, tripulación!! Anoche terminé el libro de Esta mente al desnudo, de Annie Grace. Es un libro que ya había leído, la primera vez me abrió los ojos sobre la realidad del alcohol cuando todavía pensaba que mi forma de beber era «normal». Esta segunda vez me he demorado en su lectura desde diciembre hasta anoche mismo. Es importante leerlo despacio para que en el subconsciente vaya calando la realidad del alcohol y los problemas que ocasiona y como por arte de magia desaparece el deseo y la lucha. Me imagino que a cada uno le pasará con un libro, a mí me pasa con éste en concreto quizás porque me identifico con su historia. Al final del libro, la escritora recomienda que compartamos nuestra historia, que aunque pensemos que no, a alguien le puede ayudar o dar algún tipo de esperanza, estemos en el punto que estemos. Y realmente esa es la finalidad de este grupo. Así que, aunque muchos aquí ya la conocen, voy a intentar contar mi historia por si a alguien nuevo o alguien que pueda entrar en el futuro, le pudiera servir.
He bebido alcohol desde la adolescencia, en ese momento sin ningún tipo de control y de forma bastante problemática (con las consiguientes conductas de riesgo)… Afortunadamente, en mis años de juventud y posteriores, el alcohol no me supuso ningún problema, podía beber alcohol o no y no era algo importante. Hace cinco años, con la pandemia cambió todo… Empecé a tomar una copita de vino a diario en casa (algo que nunca había hecho) que rápidamente se convirtieron en dos, y al poco tiempo en cuatro. Sin prestar atención el momento de las copas de vino era el momento más importante del día. Cuando pudimos salir de casa, todo eran excusas para ir a bares a seguir con más copas de vino. Cuando me di cuenta que algo había cambiado con el alcohol, cuando estaba harta de tener siempre la cabeza atontada y de las interminables resacas, intenté parar… Y fue imposible. Me desesperaba, imaginar el resto de mi vida sin ese momento de la copa de vino, que aliviaba mi estrés y mi ansiedad (o eso pensaba en ese momento), me parecía intolerable, una muerte en vida.
Buscando ayuda en Google encontré este grupo que me salvó. Encontré historias muy duras de superación que me llenaron de esperanza. Aquí me di cuenta de que mi forma de beber no era normal (aunque yo intentara aferrarme a eso), que utilizaba el alcohol como muleta y eso no era normal, y la lección más difícil de aprender, que la moderación ya no era posible. Entraba en un estadio de sufrimiento y división interna que me agotaba los nervios.
Llevo casi tres años de lucha con el único logro de un mes y medio escaso sin beber alcohol el año pasado. Llegaron las vacaciones de verano y se fastidió, todavía pensaba que no iba a poder disfrutar de las vacaciones sin beber alcohol.
En noviembre del año pasado ya me di cuenta de que la moderación era una ilusión y que no iba a encontrar sustitutos al alcohol, tenía que aprender a vivir sin alcohol. Desde entonces, estoy en ese camino, he tenido un par de recaídas de las que me he recuperado rápidamente. Ahora llevo casi tres meses sin beber alcohol y estoy pasando mis primeras vacaciones sin beber.
Y ya está, esa es mi historia hasta el día de hoy. Espero seguir escribiendo el futuro con serenidad y sobriedad. Lo que más he ganado ha sido eso, estabilidad emocional y claridad mental. Perder realmente no he perdido nada.
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