Carta para mis hijos.

Hijos, les pido que no experimenten con el alcohol, no es necesario. Aprendan a divertirse sin él. La vida tiene tantos placeres que si aprenden a disfrutarlos en estado consciente es mejor. Se los digo porque yo lo he hecho con alcohol y sin alcohol. Ahora, sé que están en la tierra y si deciden experimentar, a continuación, les doy doce sugerencias para que no se vuelvan alcohólicos.

En relación con el alcohol existen dos extremos: consumes moderadamente o abusas. Es reconocido que las personas no se dan cuenta cuando pasan de uno al otro extremo. Siempre me preocupó el hecho de volverme alcohólico. En este sentido y basado en mi propia experiencia he elaborado doce sugerencias que pueden serles de utilidad para que se mantengan alertas.

Foto de Daniel Maestre en Unsplash

Primera sugerencia.

La primera sugerencia es tener la firme convicción de que no quieres volverte un alcohólico y debes reconocer en lo más profundo de tu ser que el alcohol tiene un poder destructivo inimaginable. Busca los ejemplos en tu familia, en tu comunidad, en cualquier parte, siempre los encontrarás. No se trata de demostrar que eres más fuerte que el alcohol ni que piensas ganarle la batalla, aunque eso parezca. De lo que se trata es de tener una relación armoniosa con dicha bebida. Volverse amigo de ella pero sin dejar de reconocer su poder adictivo. Una vez te vuelves alcohólico estas sugerencias no son para ti. En este caso mejor te recomiendo el programa de Alcohólicos Anónimos, donde el primer paso es aceptar la derrota definitiva y que tu vida se ha vuelto ingobernable. Lo principal del programa es que debes mantenerte alejado de la primera copa por 24 horas.

Segunda sugerencia.

La segunda sugerencia es hacerte un autoanálisis y lograr identificar ¿por qué tomas? Lo haces para disfrutar los efectos de la bebida en cuanto a sentirte más alegre y desinhibido, disminuir el cansancio de una jornada ardua, disfrutar de compañía; lo que sea, o tomas para evadir la realidad presente o pasada o por tu ansiedad de un futuro incierto. Un bebedor sobrio es aquel que toma para disfrutar y no para olvidar. Esto porque si lo haces por la segunda razón no deberías tomar porque necesitarías mucho alcohol para olvidar más y lo más recomendable es buscar ayuda psicológica para superar cualquier situación que te esté afectando.

Tercera sugerencia.

Es necesario establecer un límite. Hasta dónde eres capaz de tomar sin padecer las terribles consecuencias de una resaca; sin afectar tu salud considerablemente si ya padeces de una enfermedad crónica; sin afectar a terceros; y principalmente sin caer en lo que se conoce como “piloto automático” o tomar compulsivamente y agarrar una borrachera de varios días. De acuerdo a nuestro recorrido en el mundo del alcoholismo así será dicho límite. Se puede establecer dos límites, el primero es aquel que te permita amanecer como si no ingeriste nada. El segundo es aquel que sí te hará padecer ciertos síntomas pero que no serán de una intensidad que te obligue a buscar beber más el siguiente día, es decir, estar consciente que vas a sufrir pero no tanto y que puedes realizar tus tareas. Para saber cuál es tu primer y segundo límite debes experimentar con tu cuerpo. Debes saber que un límite de cerveza es completamente diferente al límite de bebida destilada. Para experimentar, lo primero que debes hacer es tomarte una primera bebida, por ejemplo, cerveza, y nota que sientes. Si puede escribir lo que sientes sería bueno. Es importante tomar el tiempo en que te la tomas, porque no es lo mismo tomársela de uno a dos tragos a hacerlo más lentamente. Al principio debes suponer un límite posible, en mi caso lo puse de cinco cervezas, las cuáles tomé poco a poco. Ya no tomé más y esperé el siguiente día para saber cómo me sentía. Fue interesante darme cuenta que después de las cinco mi cuerpo quería más. Mi cerebro me decía, debes seguir, te sientes muy bien, relajado. Vamos sigue tomando. Desobedecí a mi cerebro porque estaba experimentando no estaba tomando para disfrutar. El siguiente día amanecí muy bien, como si no hubiera ingerido nada. Dejé pasar tres días sin ingerir nada porque que se supone es el tiempo para eliminar completamente el alcohol de tu cuerpo. Así fui probando y descubrí que mi primer límite era 6 cervezas y mi segundo eran un máximo de 10. Ahora estoy seguro que si paso de ahí lo pagaré caro. Es importante que el segundo límite se use para momentos realmente especiales, es decir, que amerita la situación para llegar hasta ahí. Lo que quiero decir, que no cada vez que tome llegaré a mi segundo. Debo tener claro que no debo pasar del primer límite, ese es mi ideal de ser un bebedor sobrio perfecto.

Cuarta sugerencia.

Debes aprender a manejar a tus amigotes y no que ellos te manejen a ti. Amigotes se refiere a aquellos amigos entrecomillas que siempre te están incitando a tomar. Una cosa que comprobé es que ellos siempre lo hacen por algún interés y a veces cuando tú quieres tomar y a ellos no les conviene te rechazan vilmente. Debes aprender a resistir la presión y decir no. Existen hasta libros que te enseñan cómo decir no. La esencia de esta sugerencia es que debes tomar cuando tú lo decidas y no cuando tus amigos quieran. Punto. La estrategia más común de los amigotes es tocarte el tema de que te manda tu mamá, tu pareja, etc. Te quieren tocar el ego para que tú les demuestres que eres “hombre” y que decides por ti mismo. Incluso a veces utilizan estrategias enmascaradas para reunirse contigo y luego sin que lo hayas planeado te encuentras bebiendo con ellos.

Quinta sugerencia.

Aprende a tomar solo. Puede parecer una sugerencia absurda porque la idea de tomar solo no tiene sentido ya que tomas para interaccionar con otras personas y compartir la alegría, pero he llegado a comprobar que tan solo una persona no digamos un grupo puede ser la presión suficiente para que abuses del alcohol y termines agarrando una borrachera.   Esta sugerencia no significa que siempre debes tomar solo sino que es importante que aprendas a disfrutar contigo mismo y decidir si quieres llegar al abuso o no. Cuando estás con otros la situación se pone tan interesante que te olvidas del autocontrol, además de que la presión social es el factor que considero más determinante para mantenerte sobrio porque está comprobado que somos seres sociales y nos gusta hacer con otros lo que solos no haríamos. Por otra parte, hoy en día existen infinidad de posibilidades para entretenerte. Un buen concierto de tu cantante preferido en el internet, leer periódicos, revistas, incluso algún buen libro, y disfrutar de tu bebida alcohólica. Si definitivamente no puedes tomar solo hay gente que no toma, un familiar, vecino, amigo, que siempre está dispuesto a conversar contigo. Recuerdo una vez para un 14 de febrero que me encontraba solo. Me dije a mi mismo. ¿Qué hago? Decidí prepararme una rica cena. Busqué una receta en internet, preparé mis cervezas y vi una película titulada pos data te amo. Fui capaz de llorar, comer rico, tomar y amanecer muy bien el siguiente día.  

Sexta sugerencia.

No debes tomar cuando quieres pero no se debe. Las personas alcohólicas somos especialistas para tomar en aquellas ocasiones que queremos tomar pero no debemos hacerlo. Pueden existir infinidad de ejemplos en donde sabes que no debes tomar porque existen razones importantes para no hacerlo. Parece raro pero cuando se dan esos casos como que existiera una mano invisible que mueve las cosas como piezas de dominó y se te presenta la oportunidad para tomar y lo haces.  

Séptima sugerencia.

Es bueno probarte que eres capaz de no tomar aun cuando quieres y puedes. Esto te vuelve fuerte. Cuando lo logras te sientes realmente bien contigo mismo. Merece que te felicites y que te des una gratificación de otro tipo como una buena comida, sexo, paseo o bebidas que te gusten pero que no son alcohólicas.

Octava sugerencia.

No se deben tener días especiales para beber, porque es fin de semana, porque es tu cumpleaños, porque es navidad o fin de año, etc. En todos los países hay un día especial, viernes o sábado,  lunes en Costa Rica, en que la gente normalmente toma. Esto es precisamente lo que hace que se forme el hábito en uno. Debes tomar cuando quieras y puedas. Claro, igual puedes disfrutar tomar los días especiales, porque no se trata de no hacerlo, sino de demostrarte a ti mismo que eres capaz de no hacerlo sin importar que los demás lo hagan siempre en esos días.

Novena sugerencia.

A continuación, la sugerencia más delicada. Embriágate de vez en cuando. Puedes hacerlo pero de manera programada y decidida por ti y no por otros o por las circunstancias. Incluso las puedes usar como gratificación por haber logrado mantener el control. Las puedes dejar para alguna vez que te encuentras con tus amigos de juerga, cuando te vas de paseo, bueno, tú decides la ocasión. Pero, claro que se debe tener un plan de salida para el siguiente día, de manera, que no tomes más días de los programados. Lo que he probado es tomar el siguiente día pero despacio no como el día anterior. Dejar periodos de horas sin tomar, alimentarme bien, y de preferencia no tomar en la noche o hacerlo realmente poco. Si se tiene y aplica un plan de salida no vas a caer en “avión”. Como sabes un avión significa una borrachera de varios días. Utiliza cada borrachera para reflexionar sobres sus efectos y los costos que tienes que pagar de manera que cada vez lo harás menos hasta que llegue el día en que no lo volverás hacer. Pensé mucho en incluir esta sugerencia porque muchos no han vuelto a despertar de una borrachera o hacemos cosas muy malas sin querer. Por eso, te pido de todo corazón relativiza esta novena sugerencia.

Décima sugerencia.

Debes tener bebida siempre en tu casa. Esta sugerencia puede parecer ilógica pero no lo es. Si tienes bebida y no la consumes toda significa que tienes control sobre ella. Así cuando estés en situaciones donde haya mucha bebida no intentarás tomarla toda.

Onceaba sugerencia.

Debes dedicarte a una o dos cosas que te gusten o te apasionen. Lo que busca esta sugerencia es que el alcohol no debe ser tu hobby preferido. Es más, nunca debería ser tu principal manera de entretenerte.

Doceava sugerencia.

Ama la vida y se agradecido. Si te enamoras de la vida y observas todo lo bello que te ofrece nunca te volverás alcohólico. Contempla la naturaleza, la sonrisa de un niño, a tu familia; la comida, tu carro, o cualquier bien que quieras y poseas. Nunca olvides que si te vuelves alcohólico todo lo perderás y sólo te quedará tu último miserable aliento de vida o en el peor de los casos desperdiciaras la oportunidad que el gran creador te dio.

Les dejo esas sugerencias, pero les reitero que lo mejor es no probarlo. Hay muchas investigaciones que han comprobado la relación del alcohol con el cáncer por el componente acetaldehído presente en el alcohol. Es importante que comprendan cómo funciona el alcohol en nuestro cerebro, a continuación, les transcribo algo que encontré en el sitio Yahoo, Vida y Estilo:

“Muchos creen que beber es un placer. Una copa de vino tinto o una cerveza suele ser un premio que muchas personas se dan a sí mismas al final de su jornada. Pero a nivel cerebral esta acción no supone ningún galardón ni nada remotamente sano.

Contrariamente a lo que la gente piensa, esta bebida es un depresor del sistema nervioso. Aunque nos haga bailar y hablar de manera deshinibida, en nuestro cuerpo se produce una reacción a la inversa: ese bienestar y esa relajación provienen de la depresión de mecanismos inhibitorios. Es decir, los frenos que tiene nuestro cerebro se apagan.

El alcohol afecta directamente al circuito de recompensa que está dentro de nuestro cráneo. Esta área contiene neuronas que se proyectan hacia numerosas regiones del cerebro, desempeñando un papel fundamental en la motivación, el deseo, el placer y la valoración afectiva.

Al beber, se estimula la creación de la dopamina, un neurotransmisor que se podría considerar como la gasolina que enciende el circuito de recompensa. Cuando una persona suele beber, por ejemplo, todos los días en los famosos ‘after works’, su cerebro se acostumbra a un cierto nivel de dopamina para que sienta placer. Pero cada día ese nivel debe ser más alto para llegar a experimentar bienestar.

Eso hace que las personas que estén acostumbradas a beber cada vez necesiten más alcohol para notar las sensaciones que tenían con las primeras copas que tomaron en su vida.

El nivel de dopamina de los consumidores habituales de alcohol suele ser bastante inferior al de las personas que no beben. En los casos más graves, en los de alcoholismo, esta falta de dopamina causa un estado denominado hipodopaminérgico, que se caracteriza por la anhedonia (falta de placer) y falta de motivación. La desgana se apodera de estas personas, y no son pocos los que confunden este fenómeno con una resaca continua.

¿Pero qué ocurre cuando una persona deja de beber habitualmente? ¿Su cerebro se recupera? Diversas investigaciones señalan que una persona que haya tenido una relación estrecha con el alcohol durante 30 años tiene un cerebro que puede llegar a pesar 100 gramos menos que el de una persona sobria. 

Un estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences  ha  llegado a la conclusión de que los que beben alcohol de manera frecuente tienen un cerebro que funciona de manera distinta. Y que esa alteración dura para siempre: sus niveles de dopamina siempre serán más bajos y por eso necesitarán del alcohol para intentar subirlos, y de esta forma, experimentar placer.

Esa falta de motivación de la que hablábamos antes está especialmente presente en las tres semanas posteriores al abandono del alcohol. Por eso en ese momento suele ser más habitual las recaídas y la vuelta a la botella.

Pasado ese tiempo, el cerebro actúa con una respuesta rebote: creando demasiada dopamina, en un shock que puede terminar en un estado hiperdopaminérgico, un fenómeno relacionado con la esquizofrenia y en el que se pueden presentar alucinaciones o ideas psicóticas.

Así que todos aquellos que suelan beber todos los días, aunque solo sea una cerveza, y dejan el alcohol, notarán una cierta apatía y bajón emocional. Es un proceso normal: son los desagradables efectos secundarios de un proceso de desintoxicación que a la larga es muy beneficioso”

Bueno, hasta aquí los dejo con este tema. Creo que he incluido mucho, pero saben que lo hago porque no quiero que el alcohol les cause los estragos que causó en mi vida. Ustedes lo saben muy bien. No les hablo de otra droga porque no he consumido de manera importante para haber adquirido alguna adicción.

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